¿Qué tan factible es que nos aterrice el coronavirus?

Luis Fernando Ruiz Coronavirus

El nuevo ministro de Salud Fernando Ruiz habla también del plan para acercar el médico a la gente.

No es común que el nombramiento de alguien en un ministerio tenga tanta unanimidad. Llega usted apoyado por todo un partido y respaldado por la comunidad científica…

Por fortuna, así es. No más el viernes recibí 900 mensajes entre WhatsApp, Facebook, Twitter, y yo obviamente creo que no es sobre mi figura, sino por una sensación del sector, de que alguien de naturaleza técnica llegó allá.

¿Cómo va a hacer para cuidar su perfil técnico, en medio de este ambiente político?

Va a ser muy complejo, tengo que reconocerlo. Evidentemente represento a un partido, nunca he negado esa militancia en Cambio Radical. Tuvimos la oportunidad, con un excelente equipo, de diseñar el plan de salud durante la campaña del doctor Vargas Lleras, hicimos un esfuerzo muy grande. Pero hoy soy el ministro de Salud del presidente Duque, y eso lo tengo absolutamente claro. Mi deber es balancear todo eso. Tiene que haber una armonización entre lo que piensa el Gobierno y el plan que traemos y las ideas que vienen del partido. Creo que al final será positivo.

Se dijo mucho que una de las mejores propuestas de campaña de todos los candidatos presidenciales era la del doctor Vargas Lleras. Como él insiste en un acuerdo programático con el Gobierno, ¿cuántas de esas propuestas se van a materializar? Le voy a dar un ejemplo de una muy interesante: el médico de familia.

Lo que nosotros queremos tener es un médico de referencia que conozca a la persona, que tenga la capacidad de responderle, de darle la posibilidad de que siempre haya una interacción y que abogue por el paciente. Es que el problema que tenemos en el sistema es que está totalmente fragmentando, donde quien aboga por su salud es el propio paciente.

¿Pero es cierto que, por ejemplo, ese médico de familia será capaz de resolverle a la gente el 75 por ciento de los problemas, para que los pacientes tengan soluciones antes de terminar en una sala de urgencias, congestionándolas, como están en la actualidad?

La Organización Mundial de la Salud dice que un médico de familia, un médico generalista, debería responder en el 70, 80 % de los casos. Hoy, muchos de ellos terminan en la sala de urgencias esperando, a veces días enteros, sentados en una silla a que los atiendan.

¿Pero ese médico de familia dónde va a estar? ¿En una oficina o va a los hogares?

No, va a estar en un puesto de salud, en un hospital de primer nivel. Lo que les vamos a exigir a las EPS es: dígale a María Isabel Rueda o a Fernando Ruiz, con nombre propio, a qué centro está usted adscrito, quién es su médico, cómo se llama, y de qué hora a qué hora atiende. Eso es lo esencial.

¿Esos centros de salud en hospitales de primer nivel van a acabar con citas del régimen subsidiado, que se demoran alrededor de tres meses?

Yo espero que sí, porque pasaremos de poner todo el estrés sobre 23.000 o 25.000 médicos especialistas que tenemos en Colombia a empezar a hacer que 75.000 médicos generales que existen en el país empiecen a contribuir al sistema. Ahí hay que empezar porque las EPS le permitan a ese médico solucionar los problemas del paciente.

“Hay casos muy dolorosos. Nosotros en Colombia, según estudios del Instituto Nacional de Salud, para diagnosticar un cáncer de una señora en Bogotá, nos gastamos 92 días. Eso no puede ser”.

¿Cómo entender que la licencia de maternidad se les pueda dar solo a las mujeres del régimen contributivo, y no a las del solidario?

Hay una tremenda inequidad. Nosotros queremos que todos los niños tengan lactancia materna. ¿Cómo vamos a garantizarla si a las mujeres no les aseguramos la posibilidad de hacerlo? Tenemos en Colombia dos meses, en promedio, de lactancia materna para un niño, y la recomendación internacional es que deben ser mínimo seis, ojalá un año. Entonces hay un tema que debemos buscar con progresividad.

¿Y ese desequilibrio casi general entre el régimen contributivo y el subsidiado cómo se va a resolver? Porque es fuente de la mayor inequidad…

Que es una bandera central del presidente Duque, la equidad. ¿Cómo llevamos la equidad a la salud? Empezando por plantear un modelo que sea igual para todos. Pasar de las formulaciones normativas de que el régimen subsidiado es igual al contributivo y hacer que empecemos a hacerlo en la realidad, y a evaluar con base en los resultados en salud.

Si una EPS en un territorio particular no tiene buenos desenlaces, debería retirarse de ese territorio, y no lo que pasa ahora, que prácticamente no es hasta que ya la situación está en los extremos, desbordada, que entramos con la Superintendencia, a toda carrera, a intervenir, cuando el Estado es tan terriblemente malo interviniendo instituciones.

Su antecesor, el ministro Juan Pablo Uribe, le metió mucho esfuerzo al acuerdo de punto final, con el objeto de dejar saneadas las deudas con las clínicas y los hospitales. Pero el dinero aún no se paga…

Yo creo que el doctor Uribe hizo una excelente gestión y logró llegar a ese acuerdo de punto final. Pero no hay claridad acerca de dónde están los recursos y, muy importante, cómo va a ser el proceso para que esas cuentas se aclaren. Tenemos que sentarnos con el ministro de Hacienda, a ver de dónde vamos a obtener los recursos para ir logrando un avance progresivo.

¿Cuándo vamos a empezar a pagarles a los médicos residentes, que es lo más justo del mundo?

La ley ya está, los recursos también están, toca es instrumentar cómo lo vamos a hacer. Y hay un aspecto mucho más relevante, y es cómo vamos a crecer en la cantidad de médicos residentes. Ese es otro tema que hay que hablar con el Ministerio de Hacienda.

Otro chicharrón que lo espera: el del selecto club de especialistas. Son muy escasos…

No se encuentran, y yo le adicionaría otro problema: tenemos entre los médicos colombianos probablemente la mayor incidencia de lo que se llama síndrome ‘burn-out’. Un tipo de estrés laboral. De quemadura laboral. Usted no se imagina cómo es la tasa de suicidios en médicos y de médicos especialistas, altísima.

¿Y por qué es eso?

Tenemos una práctica laboral que es inadecuada. Médicos que no tienen remuneración hasta los 33 años cuando terminan la especialidad, mientras que sus compañeros de colegio a los 23 años ya están produciendo. Eso implica estar a los 33 años con un estrés familiar terrible; la tasa de divorcio estoy seguro de que debe ser altísima.

 “Hay especialidades en las que se gana muchísimo, otras en las que no se gana tanto. Tenemos que trabajar para mejorar la práctica médica”.

Obviamente, cuando usted sale a los 33, 34 años, después de hacer la residencia, piensa que tiene que recuperar todos esos años, y ahí empieza un ciclo laboral complejísimo. Creo que, además, hay inequidades. Hay especialidades en las que se gana muchísimo, otras en las que no se gana tanto. Tenemos que trabajar para mejorar la práctica médica.

La atención en salud a los venezolanos: ¿es costeable y es razonable ofrecerles ese servicio?

Lo más grave es que es inevitable. Mire, el último dato que tengo es que la inversión que ya ha hecho Colombia en atención a venezolanos pasa de los 450.000 millones de pesos. En los dos últimos años, medio billón de pesos. Eso va a impactar el sistema de salud, indudablemente. ¿Qué se necesita? Tener recursos, generar planes y programas con recursos del Estado e, importantísimo, con apoyo de la cooperación internacional. Este es un tema que nos desborda en la capacidad de respuesta.

¿Cuál será su política en materia de rebaja en el costo de los medicamentos y en el manejo de las patentes, lo cual tiene a Estados Unidos un poco enervado con Colombia?

Hay una línea que se inició con Alejandro Gaviria, que el ministro Juan Pablo Uribe continuó y que yo continuaré. No es posible pensar en que nosotros vamos a pagar, y todavía estamos pagando, precios más costosos que en países desarrollados. Obviamente, dentro de una visión muy respetuosa de las evaluaciones y de los parámetros técnicos. Y en lo de patentes, Colombia siempre se ha mantenido respetuosa de ellas y de sus períodos, y eso debe mantenerse.

¿Además de control de precios de los medicamentos, no ha llegado la hora de comenzar a controlar precios en laboratorio clínico, imágenes diagnosticas e insumo médico-quirúrgico, por ejemplo?

Sí. Creo que las relaciones de precios entre los diferentes proveedores deben ser abiertas. Esto no les va a gustar a muchos, pero yo sí tengo la disposición de empezar a trasparentar todo el sistema de precios dentro del sistema de salud. Creo que si no lo hacemos, simplemente vamos a seguir con todos esos incentivos de extraer rentas, de aprovecharnos del resquicio, de comprar selectivamente, y eso no puede ser.

¿Qué vamos a hacer con enfermedades que ya creíamos superadas o controladas en el país, como el dengue, el paludismo, el Chagas?

Son tres situaciones bien particulares. El dengue: está presente prácticamente en 800 municipios del país. Es una enfermedad con la que hemos sufrido, cada tres años se presenta un brote nuevo.

¿Y por qué cada tres años?

Por la razón del ciclo de reproducción del mosquito, por los cambios que estamos teniendo en las temperaturas; entonces, cada tres años sube el pico y vuelve y baja. Tuvimos 2013, 2016, y ahora, 2019-2020, estamos en otro pico. Se están investigando tecnologías nuevas como, por ejemplo, controles biológicos sobre el mosquito, pero con respecto a este tema tenemos que mantener un trabajo permanente desde las secretarías de Salud.

¿Y el paludismo?

Es una enfermedad que el país, con sus políticas de salud pública, debería tener el propósito de eliminar. Venezuela pasó de casi eliminar el paludismo a tener cerca de 200.000, 300.000 casos de paludismo, en un solo estado. Nosotros lo hemos mantenido controlado, pero con una adecuada política de Estado y un plazo perentorio, pongámosle de diez años, Colombia podría ser un país libre de paludismo. Todo el mundo lo ha hecho, Europa lo hizo, Norteamérica lo logró. A nosotros nos acaban de sacar de la lista de países en desarrollo, pues una de las lógicas de un país desarrollado es que no haya paludismo.

¿Y el mal de Chagas?

Es una enfermedad muy sensible que, ubicada en ciertas zonas del país, afecta a los campesinos, a los pobres, a ciertas personas que ni siquiera saben que tienen la enfermedad. Y esto es lo que se llama internacionalmente ‘neglected diseases’, enfermedades olvidadas, que van al pobre, que van a la gente que no tiene cómo acceder a los servicios. Yo quisiera generar una red de trabajo para abordar y empezar por identificar el tamaño del problema del Chagas, porque ni siquiera lo tenemos claro.

 “A nosotros nos acaban de sacar de la lista de países en desarrollo, pues una de las lógicas de un país desarrollado es que no haya paludismo”.

¿Usted tiene temor de que el coronavirus nos aterrice? ¿Qué tan preparados estaríamos para lidiarlo?

Es tan difícil decirlo. Los modelos matemáticos dicen una cosa, mi intuición me dice que el coronavirus nos va a llegar en algún momento. Ojalá no, pero con un mundo que se mueve todos los días, es mejor actuar bajo una posibilidad cierta.

¿Tenemos los protocolos para actuar? ¡Aquí no tenemos manera de construir un hospital para un millón de personas en 17 días!

En eso, Colombia tiene unas ventajas indudables. Es un país que ya pudo manejar zika, chikunguña. Que tuvo la capacidad para hacer pruebas diagnósticas. Tenemos una fortaleza muy grande en nuestro Instituto Nacional de Salud, que es una institución como de bajo perfil, pero si usted viera la fortaleza y la capacidad técnica y humana que hay allá, son impresionantes. Dependeremos de que logremos conciliar la respuesta integrada de operadores públicos y privados.

Mi único temor es que la respuesta de las instituciones hospitalarias no sea suficientemente sólida en el caso de que tengamos que acudir a ellas.

Fuente: https://www.eltiempo.com/salud/entrevista-con-fernando-ruiz-gomez-ministro-de-salud-462846